miércoles, 19 de diciembre de 2018

¿Cómo voy a dejar que alguien me quiera, si soy una isla? Y nadie es capaz de nadar hasta esta orilla sin cansarse. Sin saltar por la borda antes de llegar(me).
Siempre me avisaste que eras de las que se iban sin mirar atrás, pero jamás pensé que podrías volver a verme de frente y mirar hacia otro lado, como si no nos colgara un hilo rojo entre los dedos. Quizás la magia no exista fuera de mí y sólo sea una proyección. 
Pero te observé atenta hacer tus trucos: cómo hacías desaparecer todos mis miedos, cómo me sacaste el corazón de una jaula de metal sin haberte dado la llave. Mi error fue no fijarme en el pañuelo blanco que sobresalía de tu manga. Sabías jugar conmigo al silencio, para mí que siempre fue ruido y conflicto, me enamoré porque lo convertiste en algo cómodo, en algo cálido. Hiciste del amor una moneda de cambio, equitativa, un arma de doble filo. 
Pero al final, siempre soy yo quien se acaba cortando. 

jueves, 29 de noviembre de 2018

Ojalá nunca desees que llueva, que se abra el cielo, que vuelva el caos, la tormenta de arena. Nunca quieras guerra. Nunca te aburra tanta paz. Eches de menos la mar picada, las olas, el viento, que un ciclón arrase con todo. No esperes que un tornado te remueva el suelo, te saque del letargo, de esa rutina tan planificada, tan perfecta. De la apatía. Ojalá nunca desees que una sonrisa te corte el aire, te paralice, te rompa los esquemas
y sea la mía.

lunes, 19 de noviembre de 2018

Cualquiera diría que me come la tristeza
y se me agrietan las manos,
si leyeran lo que escribo.
A veces te busco
como quien pisa charcos adrede
porque necesita que la vida le salpique.
Hubiera jurado que no eras capaz.
Pero mírate.
Eres la artista del silencio.
La maga del escapismo.
La chica invisible.
Tu recuerdo no merece provocarme tanto ruido.
Pero mírame,
estoy subiendo escalones que me llevan al cielo.
Una escalera que está dentro de mí misma,
aunque mis estados anímicos
sigan el patrón de un cardiograma.
He aprendido a ser quien soy
y a pulirme por los bordes.
A salirme de mis propios límites,
de mis costuras.
Tengo una ciudad entera a mis pies,
aunque esta vez no vea los cuadros de tu mano.
Aunque siempre vea algunos cuadros desde tus ojos.
¿Cómo no amar lo que amabas?

domingo, 11 de noviembre de 2018

A veces siento el vértigo de las alturas
y me refugio en la cama.
Y apago las luces 
como si pudiera apagar el mundo con los dedos.
Con mi voluntad.
No sé ser feliz. 
La felicidad es un torrente de lava 
corriendo detrás mía.
Por eso siempre tengo prisa.
Por eso, al revés que todos,
entro en guerra con el universo 
cuando más me doy por vencida.
Cada uno se rinde a su manera.

Siempre estoy huyendo.
Nunca sé quedarme.
Pero ojalá, tú, te hubieras quedado.

domingo, 14 de octubre de 2018

Me has dejado un vacío que no cesa
como un agujero negro
en el centro del pecho.
Como una vorágine 
que absorbe todo a su paso.
Y desde entonces, 
nada me sacia.
Nada permanece.
Eres una nube gris sobrevolando mi cabeza.
Y cuando quieres, llueves
-tú que siempre dijiste ser agua
y yo que nunca te creí-.
No existen teclas para borrarte.
No hay lugar donde huir
porque te llevo dentro.
Esta ambivalencia 
es una bomba a presión,
y cuando estalla,
lo mancha todo de palabras.
Esta resaca de ti parece no tener fin,
es cíclica como las olas
y a mí que sólo me curaría estar contigo a solas...

miércoles, 10 de octubre de 2018

Ojalá la comodidad te sea cómoda, 
la levedad, soportable,
la quietud te sea pacífica
y el olvido afable. 
Se me van a saltar los puntos
de leerte en voz alta.
Me va a quemar el asfalto
de volver a andar los caminos
que me llevaron a escribirte.
Me va a abrir en canal la herida.
Y a brotar cada verso
de cada beso
de cada universo
que conspiró
para que cada noche
te durmieras en mi torso
y en mi reverso.
Todas las velas que quedaron encendidas
de cada aniversario que no cumplimos,
que no soplamos.
Ya sabes, amor,
que a mí siempre me duele el pasado.
Pero por tu culpa -o por la mía-,
o por la de ambas,
desde que no estás,
desde que no deambulas en pijama,
me sangra el futuro.
Me sangra la cama.
Desde que no estás.
Y, sin embargo, estás 
en cada propósito proscrito,
en cada rareza escrita
-y prescrita-,
en cada depósito de tristeza.
Tengo las bolsas de los ojos 
llenas de lágrimas que no suelto.
Cóbrate, pero de cambio,
vente de vuelta.

viernes, 21 de septiembre de 2018

Saudade

Escuché gritar una voz detrás:
"¡el olvido o la vida!"
Levanté los brazos a modo de renuncia.
Y tu recuerdo me abrazó por la espalda.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Cogerte del cuello
o de la nuca.
Besar tus labios
o tus labios.
Tirarte del pelo.
Morderte.
Arañarte.
Apretarte tan fuerte.
Latirte
hasta que palpite.
El sudor por tu espalda.
El agua que baja
como una cascada.
Como mi boca
por todo tu cuerpo,
por tus líneas,
por tus curvas,
por tus cuevas.
Todo fluido
por dentro y por fuera.
Verte de perfil
de contorno
bocarriba
bocaabajo
por delante 
y por detrás.
Respirar.
Suspirar.
Jadear.
Rozarnos
hasta convertirte en grito
y yo en escrito en silencio.
Mánchame los dedos
hasta hacerse tinta.
Hasta hacer del placer, el dolor
-y a la inversa-,
de mil formas distintas.
La discordia del sexo y el amor.
La distopía.
Realismo sucio es tu olor en mis sábanas.
Tengo los ojos llenos de verte desnuda.
Las manos vacías de ver cómo te vas,
mientras el aire se densa quedándote quieta.
Uso el sexo como condicionamiento 
y mecanismo de defensa.

martes, 14 de agosto de 2018

He abrazado otros cuerpos en busca de tus huesos 
y se me han clavado por no ser los tuyos. 
Tengo memorizado tu peso exacto encima de mi pecho.
El olor de tu cuello, 
las pinceladas de tus manos, 
las líneas de tus labios. 
Tengo memorizado el tono de azul exacto de tus ojos, 
el de por la noche 
y del que se vuelven cuando entra el sol por la mañana. 
Sé cuánto miden tus dedos.
Tus pestañas.
Y cuánto tu espalda en besos. 
Sé que casi tus lunares forman Casiopea
y la primera vez que los vi fue como una llama-da. 
Acabo de recordar el de tu iris. 
Ya se van difuminando los detalles. 
Pero tengo memorizadas cosas tan íntimas que no puedo escribirlas, ni describirlas, porque sería como volver a desnudarte, pero en público. 
En un público vacío. 
Y nadie se merece verte como yo. 
Es un privilegio que me guardo.
Y.
Joder.
¿Cuánto hace ya que no te miro,
que no recordaba ese lunar?
No quiero olvidarlo.


Quizás 
ése sea el problema.

martes, 7 de agosto de 2018

SAUDADE

Me besaste en la boca del estómago a bocajarro.
Y me dejaste con el alma desarmada.
Hasta la médula.
Hasta el origen.
Cuando te vi,
se hizo el Big Bang
y todo explotó.
Dejó de existir el universo.
Y arraigaste tú,
en el epicentro.
Floreciste en un terreno desértico.
Árido.
Y fuiste plantando peonias,
tulipanes, amapolas, girasoles.
Y casi me convences de que el amor existe,
de facto.
Y no es sólo una construcción social,
el impacto de la dependencia.
Una ilusión óptica,
una verdad a medias,
una mentira piadosa.
Una idealización del pasado en retrospectiva.
Casi me convences.
Joder.
Casi esta ambivalencia se rinde a tus pies.
Pero cambió la estación
y llegó Siberia
en pleno verano.
Y hubo ríos
y cascadas
y mares
y vientos
y glaciales
que han seguido congelándose
hasta anestesiarme.
Toda mi memoria poética lleva tu nombre.
Felicidades.
La artista se convierte en musa.
La escriben
y la lloran
y la recuerdan
y la aman
y la besan en sueños.
Porque dejó de fumar
y se esfumó.
Y ha dejado versos
y castillos en el aire,
besos de despedida
que no han ido a ninguna parte.
Abrazos sin destinataria,
cartas sin remite.
Un olvido magnánimo.
Un ánimo desanimado.
Un dolor sin grillete, ni límite.
Hasta hacer de la introspección, arte,
para buscarte
y volver a verte.
La única forma que ahora tengo de encontrarte.

domingo, 5 de agosto de 2018

Cabo Sardão

Me vi de pie 
encima de aquellos acantilados
y pensé 
que tú me hacías sentir el mismo vértigo.

lunes, 11 de junio de 2018

Olvidarnos fue el mal menor. 
Fue el mar. 
Y le pusimos diques, 
como si alguien pudiese sujetar a las olas 
cuando se rompen...

viernes, 8 de junio de 2018

Usan tanto la palabra 'amor' a la ligera...
Como si uno se pudiese enamorar de cualquiera.
Como si cualquier cuerpo fuese de tu talla.

jueves, 31 de mayo de 2018

Loveless

Ya ni hay Oniria, ni hay insomnio. Pero sigo en parada cardíaca y nadie me revive. Tu olvido se me acaba y no me quedan tejados a los que subirme, paredes a las que enredarme. Nadie ha despertado nada, nadie ha encendido ninguna luz dentro. Tú me llenaste de luciérnagas. Y luego de vacío. Escucho tu canción y el espacio entero huele a ti. Y vuelve a dolerme. Pero sólo necesito apretar más la herida: hacerla sangrar, para sentirme bien. 
Soy adicta, lo sé. 
Te echo de menos y no. 
Siempre creí que acabarías de vuelta, aunque no para quedarte. Era tan atractiva la idea de volver a hacernos daño una última vez. De volver a despedirnos. De volver y revolver y volver y revolverte a ver desnuda. 

Soy un volcán que no sabe que está provocando un incendio hasta que ve arder Pompeya. 

domingo, 27 de mayo de 2018

Consejo de Sabios

Ni tú eras tan buena actriz como para fingir, ni yo tan culpable, ni marinera de tirarlo todo por la borda. Aunque dejara de ponerte el cielo en las manos para que pintaras nubes y de sembrarte flores en el pecho. Por eso te las regalé cuando ya no me quedaban.
Pero créeme, no vas a volver a encontrar un caos tan armónico en ninguna parte.

No sé de música, pero supe leer tu partitura y tocar tus teclas. Donde nacen invisibles las raíces, las metáforas. Yo nunca me sumerjo en la superficialidad: por eso nos llegamos hondo. Por eso, a veces, recuerdo quién fuiste y respiro profundo. Ojalá el final hubiese sido menos letal, menos mortal. Pero yo nunca sé salir viva. Me niego a salir entera. Arraso como un tanque en la Guerra Fría antes de firmar un tratado de paz. 

viernes, 11 de mayo de 2018

Si vas a usar en mi contra algo como arma, al menos, que sea el sexo.

miércoles, 9 de mayo de 2018

Y no es que espere que no haya cerrado tu herida, es que deseo habértela hecho: haberte impactado de lleno como un meteorito.

lunes, 7 de mayo de 2018

Sigo creyendo que cualquier día cruzaré cualquier esquina
y me atravesarás como una bala.
Pero de ésas que se quedan dentro.
Que serás de las que no se van.
Y no volveré a quemarme la mano por ponerla en el fuego,
pero sí los dedos por ponerlos sobre tus labios.

lunes, 9 de abril de 2018

Si te olvido, dejo de escribir.

La poesía me tiene en jaque.

miércoles, 28 de marzo de 2018

En el plano metapoético: te quiero,
en el hecho tangible: no. 

viernes, 23 de marzo de 2018

Cariño, estoy rota en mil pedazos, ¿quién va a querer a(r)mar este puzzle?

lunes, 19 de marzo de 2018

Redención

Últimamente siento el impulso imparable de escribir, o de escribirte, que a fin de cuentas, es lo mismo.

Quizás ahora que la soledad romántica acecha más que nunca, que la necesidad se hizo a un lado, es cuando queda lo real: la única verdad sin contaminar. Pero yo ya estoy hecha a estos barros, a estos lares, estoy más que curtida a esta batalla que es, en realidad, una dulce redención.
Es hora de quitarse la armadura, el chaleco antibalas, de tirar la muralla y bajar las barreras, de mandar los soldados a casa. El invierno ha sido largo. 
Pero he dejado que la tierra haga barbecho y ahora toca volver a sembrar, he aireado la herida para que suture y cicatrice y ya puede florecer. 
He aprendido a convivir con los viejos clavos, que, al final, se tornan sólo astillas, y que, las heridas son sólo recuerdos de guerras a las que sobrevivimos: invencibles.

Es hora de besar con el corazón en la mano y las verdades en la boca.

domingo, 18 de marzo de 2018

Bodas de Sangre

"Porque tú crees que el tiempo cura y que las paredes tapan, y no es verdad, no es verdad. ¡Cuando las cosas llegan a los centros, no hay quien las arranque!",
Lorca.

domingo, 11 de marzo de 2018

Reina de Tebas, te vas.

Si pudiese volver atrás, conquistaría Roma, todas esas ruinas, y plantaría peonias para hacerte una corona y llenarla de jirones con tu pelo. Ganaría la guerra a Grecia para dictaminar: "ella es vuestra Venus, esculpid, helenística, a la pintora". Vencería Egipto, liberaríamos a los esclavos, serías mi Nefertiti, la reina de Tebas, la que vuela. Y haríamos de Japón un paisaje de cerezos en flor y senderos de agua para tus acuarelas. 
Amaneceríamos en París, y no para colgar ningún candado con un letrero que le diga al mundo entero que tú y yo, amor, nos quisimos aquí, sino para colgarme cada noche de tu cuello y llenarte todas las esquinas del Montmartre de versos de película, y así, colonizar todo un imperio con tu nombre y que la Historia, como yo, nunca se olvide de ti.



Tú, nunca te olvides de mí.

martes, 6 de marzo de 2018

Síndrome del Aniversario

Nunca me permito verte. No me permito mirar por la rendija de la ventana del pasado -que es el único lugar donde ahora estás- porque se abre el cielo y pare un temporal, y me llena toda la casa de goteras y vacío. Como cuando faltaba un día para encontrarnos en la estación, como el puto segundo que separaba tus labios de los míos. Y si entonces no sabía cómo parar el tiempo, ahora no sé cómo parar el viento. 
Creo que la última vez que (no) nos vimos te robé por un instante nimio el bajar la guardia, el hacer las paces, pese a que no quisieras -ni te convenciera- mi bandera blanca. Casi que me valió, el armarme de valor, aunque me temblara el alma y la voz, aunque me temblara el amor que nos tuvimos y las piernas. Como aquellas noches. 

Pero la curiosidad ha matado más olvidos que llamadas de madrugada.

Eras mía, y no per se, pero sí por sí: porque yo sí lo era. Y desde entonces, nadie. Ninguna de las que ha besado tu herida me ha calentado los huesos, me ha sacado el corazón de la chistera, de la trinchera, y ha hecho magia. 

Ojalá te quiera bien, pero ojalá nunca le pintes.

miércoles, 28 de febrero de 2018

Con ella era diferente, quiero decir, que a ella no tenía que decirle nada: lo que me dolía, lo que ocultaba, lo que me daba miedo o lo que odiaba -de mí-. Lo sabía porque podía leerme, sabía interpretarme, como el marinero que mira al mar y sabe cuándo va a haber tormenta.

jueves, 15 de febrero de 2018

Call me by your name

He visto el amor y el dolor en otros ojos, y los he reconocido como si fuesen los míos. Lo he hecho, porque yo también lo viví, LA PUTA MARAVILLA DEL AMOR.
Como una enfermedad, como una droga, como tu olor. Hasta la médula.

Menuda suerte.

domingo, 4 de febrero de 2018

A los amantes

Lo siento, tengo que decíroslo.

La persona a quien besáis en la frente, en la que os apoyáis sobre su pecho cuando estáis en la cama, aquella a la que hacéis el desayuno y el amor, y viceversa, a quien miráis a los ojos como si en ellos se ocultase el origen del universo, quien os aprieta la mano fuerte antes de dormir para que no os vayáis nunca y besa vuestros párpados cuando los cerráis,

se va a evaporar. Va a desaparecer.

Es sólo un espejismo, oxitocina, la trampa de la naturaleza para perpetuarse. No existe, no la vas a reconocer cuando todo acabe.
Un día le vas a mirar a los ojos y te habrás equivocado de persona.

Tenía que avisaros.

Pero antes que esa, hubo otra y habrá otra después. Nada es sempiterno.
Aunque en el amor como en el arte, quizás lo que cambie nunca sea la obra, sino el espectador.

sábado, 27 de enero de 2018

Ya no importa el silencio, la ausencia, el vacío.
He construido un muro insaltable,
nadie puede pagar el precio.
He pintado este corazón de remiendos,
he insonorizado las paredes,
ya no puede escuchar sus propios alaridos,
otros latidos que no sean los suyos.
He creado un campo de fuerza alrededor.
Ya sólo giro en mi órbita,
ya sólo vivo en mi continente.
No importa que se fuera, 
no importa que le empujara a irse, 
este patrón que se repite, imparable.
Me dan igual las espinas, los laureles,
los papeles que escribí.
Me muevo por estímulos,
estoy condicionada a descargas:
no voy a volver,
ni quiero.
No sé si amé mucho
y he llegado al punto de saturación
o no sé si no sé
y aún no lo he experimentado.
Tengo tantas cosas por vivir
que sólo tengo prisa.
Si equilibro la balanza,
la rompo,
esa soy yo:
un 
puto 
desastre.
Lo siento, 
creo que contigo tampoco lo haría mejor,
pero quiero hacértelo.
Luego, no sé,
no quiero dormir con nadie.
Me he anestesiado.

¿Qué hay después de la meta?
¿Tras la puerta? 
¿Qué queda cuando subes a la cima?
Nada. 
Nunca es suficiente, 
nunca suficientemente bueno.
Siempre, la duda.