No sé tocarte sin llegar adentro,
al centro.
No me pidas que me quede en la superficie.
Puede ser que cuando corra a encontrarte,
me dirija hacia el lado opuesto.
Que me esconda en lo más profundo del bosque
y te pida que me busques,
sin decirte dónde estoy.
Nadie se merece eso.
Jugar al escondite.
En cambio,
tengo una brújula
para cuando eres tú la que te vas.
Deberías saberlo.
Tengo un ejército en la puerta
por si algún día pasas la muralla.
Todo un armamento de artillería
por si haces sonar cualquier alarma.
Y se encendiera la luz del miedo.
Puedo replegarme a la velocidad del sonido
y quedarme con mi silencio a solas.
Ya lo sé.
Una verdadera fortaleza no necesita escoltas.
Pero yo soy ese cristal
que puede romperse sólo con escuchar tu voz.
miércoles, 24 de abril de 2019
lunes, 1 de abril de 2019
Godzilla
Siempre dejo una puerta abierta. Nunca me comprometo del todo. No sé amar, tampoco olvidar. Siempre estoy en ese punto intermedio -que no en equilibrio-. No sabía que el caos era yo. Pero tu olvido me hizo de terapia, me obligó a la introspección más salvaje, más invasora. Y aún estoy enyesando uno a uno cada vacío de cada bala que dejó tu adiós.
Aquello que revivías en mí me estaba matando. Dormir a tu lado era acampar en mi zona de confort y yo necesito Siria, ¿no lo comprendes? Crecí entre bombas silenciosas y un campo de minas, ¿cómo iba a quedarme tumbada contigo en el césped a ver pasar la primavera? Intenté deshojar las margaritas para engañar al tiempo. Intenté saltar las estaciones, huir de ti para quedarme contigo. Ya sé que no es fácil de entender, que no soy fácil de entender.
Aquello que revivías en mí me estaba matando. Dormir a tu lado era acampar en mi zona de confort y yo necesito Siria, ¿no lo comprendes? Crecí entre bombas silenciosas y un campo de minas, ¿cómo iba a quedarme tumbada contigo en el césped a ver pasar la primavera? Intenté deshojar las margaritas para engañar al tiempo. Intenté saltar las estaciones, huir de ti para quedarme contigo. Ya sé que no es fácil de entender, que no soy fácil de entender.
Te habías metido tan dentro que ya no podía sacarte: me tenías, me tenías calada. Como autodefensa, tiendo a distanciarme de aquello que más necesito, es algo así, como una especie de rebelión del miedo. No supe permitirme ser vulnerable. Decir: "mira, sí, estoy jodida, porque a mí enamorarme me dura siempre, y el olvido, sólo a ratos, así que aquí me tienes, para hacernos el amor o para hacernos daño, pero de una forma u otra, vamos a acabar por los aires..."
Suscribirse a:
Entradas (Atom)