No hoy, no ayer, tampoco mañana. Quizás en un futuro pluscuamperfecto,
finiquite este pretérito, este pretexto metalingüístico, este caos en orden.
Este adiós robado con un beso de préstamo (con intereses). Quizá en otra realidad
sea factible este dualismo de tragicomedia. Quizás si yo dejara de ser yo,
si tú dejaras de ser tú, podríamos dejar que ocurriese un "nosotras".
Es preferible dejarse... no llevar. Casualidad en tiempo y espacio no es una causa.
No es un argumento de peso. No es un argumento, pienso.
Hay vacíos, no de silencios, de preguntas, que no se formulan, porque a priori,
ya se sabe la respuesta. ¿Incongruencia? No, ironía.
jueves, 26 de abril de 2012
lunes, 13 de febrero de 2012
Cuadernos de bitácora
No sólo necesito tener mi lengua en tu boca, mi mano entre tus piernas, para sentirme bien. Lo que más odio es este tedio. Avalancha de emociones nuevas que no llueven, ni nuevos senderos. Las mismas viejas zapatillas, los mismos viejos pasos (y fracasos).
Tienes que irte para poder echar de menos estar aquí, como cuando no vienes a verme. Cuadernos de bitácora en este habitáculo.
Pero su risa sigue siendo espectáculo...
sábado, 4 de febrero de 2012
Jazzta
Apesto a fracaso y a tu indiferencia, quizás por el sudor de noches pasadas. Me rebajo, te alzas; me alzo, te rebajas. No creo que sea amor: hay in-dependencia.
Siempre me gustaron los juegos de palabras... y de manos.
Hay días, que, joder, y no es metáfora, me bajas el cielo, y otros... Me bajas de él.
Por él, más bien.
Tu meta física... Yo metafísica. Quizás no sean complementarios. Quizás no seas tú, por más que me empeñe, que me dañe, que los ojos se me empañen... por más, por más... nunca menos, nunca "te echo de menos" (de verdad), ni "te quiero por más... que sopesemos". Jazzta.
lunes, 30 de enero de 2012
Rutinas medi-o-cres
"El pájaro rompe el cascarón. El huevo es el mundo". Qué vá. El huevo eres tú.
Volver a escribir-te. Volver a intentar romper. Pero tú te rehaces.
En cenizas, avivas el fuego. Me avivas a mí. Nunca podré dejar de escribir, dictar por última vez: "somos felices, y no hay nada más". Y no pasar página, cerrar el libro.
Cómeme la boca y deja en paz mi cabeza.
Me gusta los instantes de no-pensar, no por el mero hecho, sino porque son escasos. Quisiera invertir este falso equilibrio. Quisiera reinventarme. A veces, incluso, reventar. Pero me levanto. Y es otro día más.
domingo, 22 de enero de 2012
¿estoy?
Siempre la observadora comedida, ajena. Nunca la activista pasional. Nunca lo suficientemente libre. Siempre con el deseo -como dijo Bunbury- que no quede el papel deshabitado. Nunca aquí, ni ahora. Siempre pensando en lo que pasará y en lo que pasó. Mis musas están de vacaciones siderales. Ni Nina las atrae ya, ni Monk, ni Art Blakey. Yo sé que quieren de mí, el desgarro, las nebulosas mentales, el desaliento. Pero yo no. Aunque, a sabiendas, cambiaría unos momentos de esas viejas sensaciones extremas, intensas, de a fuego, por el placer de unos de esos escritos de antes...
Sin ser amante, no escribo. Sin ser amante, no soy. Estoy sin ser.
¿Estoy?
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