A veces, te echo de menos de una forma caprichosa. La niña que pierde su juguete favorito.
Y creo que lo sabes, y por eso, no vuelves.
Otras, en cambio, te quiero de una forma profunda, visceral y espiritual, a la vez, tan hondo, que estoy segura de romperme del todo si no apareces por la puerta.
Y creo que eso, también lo sabes, pero entonces, no entiendo porqué no vuelves.
Y cada vez que lo pienso, me rompo un poco.