Con ella era diferente, quiero decir, que a ella no tenía que decirle nada: lo que me dolía, lo que ocultaba, lo que me daba miedo o lo que odiaba -de mí-. Lo sabía porque podía leerme, sabía interpretarme, como el marinero que mira al mar y sabe cuándo va a haber tormenta.
miércoles, 28 de febrero de 2018
jueves, 15 de febrero de 2018
Call me by your name
He visto el amor y el dolor en otros ojos, y los he reconocido como si fuesen los míos. Lo he hecho, porque yo también lo viví, LA PUTA MARAVILLA DEL AMOR.
Como una enfermedad, como una droga, como tu olor. Hasta la médula.
Menuda suerte.
domingo, 4 de febrero de 2018
A los amantes
Lo siento, tengo que decíroslo.
La persona a quien besáis en la frente, en la que os apoyáis sobre su pecho cuando estáis en la cama, aquella a la que hacéis el desayuno y el amor, y viceversa, a quien miráis a los ojos como si en ellos se ocultase el origen del universo, quien os aprieta la mano fuerte antes de dormir para que no os vayáis nunca y besa vuestros párpados cuando los cerráis,
se va a evaporar. Va a desaparecer.
Es sólo un espejismo, oxitocina, la trampa de la naturaleza para perpetuarse. No existe, no la vas a reconocer cuando todo acabe.
Un día le vas a mirar a los ojos y te habrás equivocado de persona.
Tenía que avisaros.
Pero antes que esa, hubo otra y habrá otra después. Nada es sempiterno.
Aunque en el amor como en el arte, quizás lo que cambie nunca sea la obra, sino el espectador.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)