Se acabó. Como ya predije, como sabía desde el reprimer-reprimido beso (cada beso en la boca es nada, como si no hubiera pasado nada). Porque ésa es su actitud, su espíritu, el mío, en cambio, es llorarle ríos de tinta, o de los otros, secarme las lágrimas en papeles metafísicos, o no. Y quizás, aun sin querer saberlo, sigamos jugando, y esta esfera de caos y drama tan atrayente sea otra pieza más, otro punto al punto suspensivo, que mantiene este suspense, que me deja aún suspensa. "La sensación de estar al filo es adictiva". Guño. Guiño al lector, y no, no de los otros.
domingo, 30 de octubre de 2011
jueves, 4 de agosto de 2011
Mariposa traicionera
Otra vez su jodida lengua volvió a posarse en mi boca, -mariposa traicionera-, a pasearse, a reinar. Volvió a dejarse seducir (inocente de mí), haciéndome creer que era yo quien movía ficha. Puto absolutismo que me absorbe y no me absuelve.
Y vuelve para no quedarse. Para volver a volver. -Déjame-, y me abraza en una órbita de silencio/ternura indescriptible, -quiéreme- y me convierto en ese trapo viejo del que se sirve para limpiar sus zapatos de sábado noche. ¿Y a quién le importa como está mi alma? A mí tampoco. ¿Por qué? ¿Por qué en su amor empalagoso, me atraen dudas relámpago, huracanes de ansia de soledad, crisis de identidad, excusas para alejarme? Pero en su áspera indiferencia, en el frío hastío, hábitat de nada habitual, regresan los celos enfermizos de antaño, la pose de posesividad que no reconozco, la espiral de drama platónico. No hay quien viva en este síncope, en este puente, sinsentido en sintonía. Cuatro julios y nada cambia.
martes, 18 de enero de 2011
Equis
No pretendo que mis conjeturas suenen elocuentes, ni tan siquiera brillantes, si acaso, arrojen un poquito de luz a las grietas de una mente laberíntica. De un pasado oscuro, de un presente gris, de un futuro en blanco...
¿Eso que diviso son nubes o nebulosas mentales?
¿Fue la lluvia la que me caló o tu amor, que me cayó como un jarro de agua fría... ?
Pienso en desconectar, pero sigo pensando. Corazonadas desconsoladas.
Tristes sentidos pobres, inertes, vacuos. Tic-tac menguante. Un beso nunca paró el tiempo. Vulgar simplitud. Miradas emergentes se despiden. Ojos negros magnéticos. Fútiles parrafadas. ¿De qué servirán? Nada significa nada. Pronuncias un silencio indescifrable.
No comprendo qué dice tu voz...
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