jueves, 31 de mayo de 2018

Loveless

Ya ni hay Oniria, ni hay insomnio. Pero sigo en parada cardíaca y nadie me revive. Tu olvido se me acaba y no me quedan tejados a los que subirme, paredes a las que enredarme. Nadie ha despertado nada, nadie ha encendido ninguna luz dentro. Tú me llenaste de luciérnagas. Y luego de vacío. Escucho tu canción y el espacio entero huele a ti. Y vuelve a dolerme. Pero sólo necesito apretar más la herida: hacerla sangrar, para sentirme bien. 
Soy adicta, lo sé. 
Te echo de menos y no. 
Siempre creí que acabarías de vuelta, aunque no para quedarte. Era tan atractiva la idea de volver a hacernos daño una última vez. De volver a despedirnos. De volver y revolver y volver y revolverte a ver desnuda. 

Soy un volcán que no sabe que está provocando un incendio hasta que ve arder Pompeya. 

domingo, 27 de mayo de 2018

Consejo de Sabios

Ni tú eras tan buena actriz como para fingir, ni yo tan culpable, ni marinera de tirarlo todo por la borda. Aunque dejara de ponerte el cielo en las manos para que pintaras nubes y de sembrarte flores en el pecho. Por eso te las regalé cuando ya no me quedaban.
Pero créeme, no vas a volver a encontrar un caos tan armónico en ninguna parte.

No sé de música, pero supe leer tu partitura y tocar tus teclas. Donde nacen invisibles las raíces, las metáforas. Yo nunca me sumerjo en la superficialidad: por eso nos llegamos hondo. Por eso, a veces, recuerdo quién fuiste y respiro profundo. Ojalá el final hubiese sido menos letal, menos mortal. Pero yo nunca sé salir viva. Me niego a salir entera. Arraso como un tanque en la Guerra Fría antes de firmar un tratado de paz. 

viernes, 11 de mayo de 2018

Si vas a usar en mi contra algo como arma, al menos, que sea el sexo.

miércoles, 9 de mayo de 2018

Y no es que espere que no haya cerrado tu herida, es que deseo habértela hecho: haberte impactado de lleno como un meteorito.

lunes, 7 de mayo de 2018

Sigo creyendo que cualquier día cruzaré cualquier esquina
y me atravesarás como una bala.
Pero de ésas que se quedan dentro.
Que serás de las que no se van.
Y no volveré a quemarme la mano por ponerla en el fuego,
pero sí los dedos por ponerlos sobre tus labios.