domingo, 11 de marzo de 2018

Reina de Tebas, te vas.

Si pudiese volver atrás, conquistaría Roma, todas esas ruinas, y plantaría peonias para hacerte una corona y llenarla de jirones con tu pelo. Ganaría la guerra a Grecia para dictaminar: "ella es vuestra Venus, esculpid, helenística, a la pintora". Vencería Egipto, liberaríamos a los esclavos, serías mi Nefertiti, la reina de Tebas, la que vuela. Y haríamos de Japón un paisaje de cerezos en flor y senderos de agua para tus acuarelas. 
Amaneceríamos en París, y no para colgar ningún candado con un letrero que le diga al mundo entero que tú y yo, amor, nos quisimos aquí, sino para colgarme cada noche de tu cuello y llenarte todas las esquinas del Montmartre de versos de película, y así, colonizar todo un imperio con tu nombre y que la Historia, como yo, nunca se olvide de ti.



Tú, nunca te olvides de mí.

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