sábado, 19 de diciembre de 2015

Alaska

Suena la alarma.

Los pies fríos, el suelo congelado. 
El cerebro hastío.
Los párpados pesados.

El alma se desarma.

La sola soledad acompañada
por el olor a café a las 8 de la mañana.
Descafeinado, sin energía, sin ganas.

¿Para qué levantarnos tan temprano de la cama?

El silencio sepulcral lo rompe la cuchara,
sonido metal de casquillos de bala.
La tele letal nos avala.

No deberíamos despertar con tragedias inhumanas.

Los rituales matutinos,
la rutina cotidiana, 
no nos salvan de la muerte.

Esta vida tan mundana.

Bañera pálida, 
el agua tibia, la sensación polar. 
A mí se me antoja mortal, a ti normal.

¿Con este protocolo planeado... Cómo vamos a volar?

Realidad de plástico catastrófica,
nos inmola, nos tala, nos aliena.
Escribir líneas me salva de gravitar en vuestra órbita.

Y eso es todo lo que necesito, es todo lo que merece la pena.

viernes, 6 de noviembre de 2015

... Sólo por tener a quien decir: 'esta noche quédate'.
Para hacernos el amor y no daño.
Abre la boca, cierra las pestañas,
voy a tocarte el alma y a limpiar sus telarañas.
Quiero hacer contigo lo que el sol con las mañanas.
La guerra bajo las sábanas, 
la paz detrás de las retinas,
en la cabeza,
y eso sí que es una proeza y vale un poema.

sábado, 31 de octubre de 2015

Y me dijo adiós

Yo quise ser tu desastre. Tu cajón de sastre, donde guardas tus secretos. Quien te escribe versos: tu Elvira Sastre.

Quise hacer nuestro amor platónico, factible. Ser tu alma gemela. No quise ser el suspiro inevitable si sueñas conmigo y te desvelas. Sí andar contigo en una línea paralela.

Quise ser todas tus vidas posibles, la constelación de tus futuros diversos, desencriptar el mapa de tus lunares dispersos. Quien te espera en casa con un abrazo cuando llega el ocaso... y el día ha sido un fracaso.

No quise ser tu amor estable, seguro, pacífico, yo quería llenar todos tus vacíos como un océano. Tu punto de equilibrio cuando la vida va tan rápido que da vértigo: agarrar tu mano.

Yo quise poner el cielo en tus labios y que todos los días te llovieran besos. Hacer de tu destino un camino de algodón y rosas. Pero explotó la burbuja y hubo una tromba, me quedé sola escribiéndote sin ver caer las bombas.

lunes, 24 de agosto de 2015

Si ya me costaba quitarme la armadura, después de que se fuera... 
No hay manera. 

Me la cosí hasta las costuras.

lunes, 8 de junio de 2015

No te cargues al poeta

Ya no volveré a verte con aquellos ojos lujuriosos de viernes,
de quien ve en tu iris el infinito, el futuro,
más aventuras que Julio Verne.
Te miraré con ojos de lunes,
si vuelves a verme.
De quien quiso y no pudo.
No te pedí que lo dejaras,
me perdía el escudo, nunca el orgullo.
Hoy sé que no eres el amor de mi vida,
ni yo el tuyo.
Pero te quise casi como,
por si aca.
Con un amor símil a Romeo y Julieta,
casi nos mata.
Te escribí versos, locos, rasgados, funcionales,
nos quisimos a morir,
a morirnos con malas artes,
mártires de artes marciales.
Cada palabra, un golpe en la mesa.
Ahora entendí que los amores no duran para siempre,
y ya no me pesa.
Te tenía clavada en el pecho como una espada,
quien nunca me abandonará es la ansiedad generalizada.
Te hice las rimas al estilo artesano,
el amor parisino,
el desayuno en la cama,
italiano.
En la orilla de mi memoria poética,
no borrarán tus recuerdos
ninguna ola de amor de verano.
Toda mi vida es una metáfora,
te desearé toda la felicidad del mundo,
aunque quizás todavía no.
Mis heridas siguen abiertas,
pero al menos, 

ya no las salo.
Ya no alimento el dolor,
lo exhalo.
Estamos de prestado,
memento vivere,
lo bueno y lo malo.



[Hay quien ve sus demonios fuera, yo los llevo dentro.
Hay quien le urge hurgar en el centro por hacer purga y poderlos matar... 
Les diría: ten cuidado, no te vayas a equivocar, 
y te cargues al poeta.]