martes, 24 de octubre de 2017

Suspense

Dinamitar.
Dinamitar todo en un ratio,
a mi paso, a mi alcance.
-Levanta, recoge tus ruinas, desempólvate las rodillas.
Abre tus manos.
Y sigue caminando-.
Porque la vida es eso,
Volar y caer, correr y tropezar,
recomponer tus pedazos.
Una vez tras otra.
Una tras otra.
Hasta quedarte sin nada.
La vida es muy corta,
pero morimos tantas veces...
Que sólo podemos mutar.
Cambiar de piel,
rehacernos y reinventarnos.
Somos jóvenes, pero estamos cansados.
Abatidos por la guerra interna.
El infierno nunca estuvo fuera,
los demonios siempre fuimos nosotros mismos.
Nuestros miedos,
tiramos la toalla antes de fracasar
porque así creemos tener el control.
Como si no fuésemos un caos sin rumbo,
una vorágine de frustraciones,
decepciones y cosas a medias.
Nada acaba,
todo queda en pause, 
para siempre.
Un infinito suspense
que nos deja colgando en el vacío.

lunes, 23 de octubre de 2017

Soy

Soy una montaña rusa.
Una noria.
Una bomba de relojería.
Un reloj de arena.
Un ultimátum.
Un mar de dudas.
Una tormenta de verano.
Una llamada perdida.
Un sinsentido.
Una estrella fugaz.
El último cartucho.
El beso de despedida.
El polvo de reconciliación.
La guerra tras la calma.
Una tregua de paz.
Un caos.
Una kamikaze.
Un puto sinvivir.
Un domingo de invierno.
Un escalofrío.
Tu último pensamiento antes de dormir.

domingo, 22 de octubre de 2017

Caos

Como Murakami, yo tampoco soy la misma después de salir de su tormenta, después de haberle bailado el agua, de hacer llover bajo sus sábanas -sí, entre sus piernas-. Le incendié mi pecho y me he quedado como Galicia, llena de cenizas y de ruinas. 

lunes, 16 de octubre de 2017

Al final me dijo que no

Cuando me gire entre la gente, serás tú.

Qué lentos son los días cuando no estás,
lo nuestro siempre fueron las noches.
Echo de menos tu risa.
Quedan tantas cosas por hacer...
El día de mi graduación te sacaré a bailar,
espero que me digas que sí.

Algún día,
espero que me digas que sí.

El día en que la distancia sea del salón a nuestro cuarto,
en que nos reencontremos cada noche en el colchón.
Me contarás qué tal tu día,
todas esas cosas de psicología que me encanta escuchar.

Pintaremos las paredes de celeste,
pintarás nuestros cuadros.

Desordéname la vida.

Ya sé que no tengo mucho que ofrecerte,
sólo soy yo con un montón de defectos
y unas pocas virtudes para contrarrestar.
Pero puedo acompañarte a descubrir el mundo.
De vez en cuando, puedo comprarte vino y ponerme romántica.
A veces, incluso, puedo ser completamente adorable,
sólo para que me beses.

Pero siempre, siempre, podrás confíar en mí,
nunca habrá mentiras,
siempre estaré de tu parte.
Aunque el mundo se venga abajo y todo se desmorone.

Siempre estaré de tu parte.   



marzo '17.  

miércoles, 4 de octubre de 2017

I'm the master of my fate

Ser diferente es llevar a mano un chaleco salvavidas,
tener el comodín de una llamada de emergencia,
siempre una última vez.
Sé bien que a veces,
cambiarías la luz del faro que llevas dentro
para las noches donde mantenerse vivo es una odisea,
por ser como cualquiera.
Por no necesitar nada más que respirar.
Pero también sé de esas otras veces,
ya sabes,
las veces de escribir,
las veces de pensar,
las veces de amar.
Esas veces que haces con Dios las paces,
y lo que es más difícil,
contigo mismo.
Porque ser tú es un amuleto,
una navaja de doble filo,
es jugárselo todo
a sabiendas que vas a perder,
pero debes apostar por ti.
Hoy quiero brindar por esas veces,
por las que no sólo tengo que estar,
además soy,
por las que no tengo todo controlado
y me dejo improvisar, llevar.
Y todo sale bien.
Porque son pocas,
pero me sabe a suficiente
para darme cuenta
que todo lo que necesito está dentro.
Y no en ninguna de esas 'ella',
sólo me acompañan en diferentes trayectos del camino.
Pero yo soy mi destino.
Todo acaba en mí.