Ojalá nunca desees que llueva, que se abra el cielo, que vuelva el caos, la tormenta de arena. Nunca quieras guerra. Nunca te aburra tanta paz. Eches de menos la mar picada, las olas, el viento, que un ciclón arrase con todo. No esperes que un tornado te remueva el suelo, te saque del letargo, de esa rutina tan planificada, tan perfecta. De la apatía. Ojalá nunca desees que una sonrisa te corte el aire, te paralice, te rompa los esquemas
y sea la mía.
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