Sé lo que piensas, amor. Que te llamo cuando estoy rendida, sin fuerzas para no buscarte. Cuando llueve ahí afuera, pero más aquí adentro. Cuando el frío cala y el dolor se cuela, cuando pasa cualquiera y lleva tu olor.
Últimamente soy más yo, ya sabes, como cuando me conociste.
Si me ves por ahí,
me verás sonreír.
Bastante en-paz, bastante empate con la vida. Voy 1 a 2 en el marcador del amor, pero ya remontaré. Aunque no sea hoy, ni mañana. No me urge, no tengo prisa, no tengo ganas de andarme por las ramas, de subirme de noche a los tejados, de dormir con nadie al lado derecho de la cama.
Tengo tantas cosas por contarte, cosas que no necesitas saber y que no quieres oír, pero, ¿sabes? ayer leí un poema tuyo en voz alta, y eso es una victoria. Aunque tú no lo escucharas.
Últimamente gano las batallas.
Estoy bastante en-paz, bastante empate con la ansiedad,
la mantengo a raya.
Hagamos un trato: llámame cuando te falle.
Quizás queden cosas por contarnos,
no nos besamos (del) todo ya.