lunes, 23 de diciembre de 2019

Sé a ciencia cierta
que estarás en las manos equivocadas.
Y eso que yo soy más de letras.

Lo sé
porque hubiera encendido hogueras
en todos tus glaciares.

A buen observador,
pocas miradas.

Pero en la chica tímida,
fíjate más en las que esquivo.

miércoles, 11 de diciembre de 2019

¿A qué distancia se encuentran dos personas que se sientan lejos, pero se sienten cerca?

domingo, 10 de noviembre de 2019

Dicen que la Historia la escribe quien vence,
¿cómo es que la nuestra la escribí yo?

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Quizás sólo fui alguien que llenó tu cama y tus brazos durante un tiempo, 
como si yo fuese un barco de paso 
y tú el puerto que espera el siguiente.

Pero quizá -ojalá sí-, seamos ese tren que un día perdimos, 
por llegar demasiado pronto o demasiado tarde, no lo sé. 
Pero por quien de noche sueñas que vuelves a las vías. 

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Ecuaciones e Incógnitas

Lo nuestro fue un error.
Un error matemático.
Hay una perfecta imperfección en los números.
Los decimales periódicos infinitos que nunca llegan a completarse. 
A sentirse enteros.
Como tú y yo.
Fuimos casi.
Casi exactas.
Casi perfectas.
Pero en algún momento,
empezaron a brotarnos decimales de los labios.
Hasta que ya no supimos resolver la ecuación.

Al final, sólo nos quedamos con la incógnita.

Y yo resulté ser sólo un problema.

sábado, 7 de septiembre de 2019

Tienes razón 
todas las veces que no me la das.
De sobra lo sabes,
que a ti y a mí nos bastarían dos besos
para incendiar el Amazonas.

Y eso ya no hay quien lo pare.

viernes, 6 de septiembre de 2019

No voy a salir ahí fuera, 
tengo mi propio mundo interior.
No esperes que vuelva a dejarte entrar.
Si desde que te fuiste 
sólo crecen matojos yermos, secos.
Y yo me siento como Yerma, hueca.
Desértica como la Gata.

Hay una parte de mí en pausa
y no sé cómo darle cuerda.

lunes, 19 de agosto de 2019

Llámame
para ponernos al día
o para ponernos de noche.

lunes, 22 de julio de 2019

Vengo a decirte
que no vas a olvidarme
por mucho que me entierres.
Porque yo cavé más hondo.
E hice una orillita llena de agua salada
para que cuando te sientes frente al mar,
te acuerdes de mí.

Lo que quiero decir,
es que un día chocamos
como dos canicas que se encuentran,
y no hay ley física
que pare el movimiento de ese impacto.

Y eso no significa que quiera que vuelvas,
que el amor dure siempre 
o que sea un monopolio.
"El corazón tiene más cuartos que un hotel de putas", dijo Márquez.

Lo que digo,
es que la vida de por sí ya es difícil
como para sumar los amantes perdidos
a la lista de enemigos ganados.

viernes, 12 de julio de 2019

Soy tan frágil 
que mantengo el control 
para no resquebrajarme,
ni siquiera un poco.
Porque, entonces,
puedo romperme entera
y llenar este suelo de cristales.

Y después,
créeme, 
no dudaré en cruzarlos descalza.

lunes, 8 de julio de 2019

Yo no me subí.

Fuiste tú quien me puso en un pedestal.

¿Cómo no iba a caerme?

viernes, 21 de junio de 2019

Cosmic Love

Escuchar tu música
sólo para recordar cómo era estar contigo.

Y otras formas dolorosas de dulcificar la herida hasta cronificarla.

domingo, 9 de junio de 2019

Quizás fue cobarde no quitarme el paracaídas 
y saltar al vacío por ti.
A sabiendas que al final, 
siempre queda el suelo.


Pero más cobarde fue clavarme un cristal 
y cerrar tus ojos para no ver cómo sangraba.

martes, 4 de junio de 2019

Me gustaría callarme. 
Que el silencio hablara por mí.
No escribir.
No escribirte.

Todo va bien.
Normalmente bien.
Aburridamente bien.
Esta tranquila 
felicidad estable.
Lineal.
Pacífica.

Me sabe a muerte.

A última calada del cigarro.
A guerra interna.

No sé ser vacua,
ser una.
Porque yo soy tantas.
Convivo con un sinfín de personalidades aleatorias que buscan coger un sitio.
Hacerse hueco.
Estar al mando.

A estas alturas,
el lector ya sabrá de mi alegoría,
de mi tragedia griega.
Siempre honoris causa a una Venus.
A la Venus de turno.
El amor se superpone a otro plano.
Al que no llego.
Supongo que sólo sé ad-mirarlas
y nunca amarlas.

Como al arte cuando no lo comprendes.
Como yo, cuando no me comprendo.


-¿Cómo vas a olvidarme si eché raíces dentro de ti?-.


La primera premisa: el amor,
la segunda, la guerra.
Mi antagonía poética.
La búsqueda del es muss sein.
Lo demás, nada.
Vacío existencial.
Voy acumulando olvidos,
fracasos, 
en una espiral de diógenes emocional.
¿Dónde se reciclan las sensaciones cuando ya no laten?
Deberías venir a regar tu recuerdo.


-No puedes sentirte completa porque yo cargo con una mitad-.


Quizás sólo vea de ti las sombras dentro de mi caverna.
Las formas, 
dentro de este cuadro abstracto.
Reduccionismo de proyección.
Yo soy así de básica.

Tú me das un globo
y aún así, no soy feliz,
porque sólo quiero el aire.


-¿Recuerdas cuando un día me besaste mientras dormía
y sonreí?
Pues creo que la felicidad debe ser eso-.

miércoles, 22 de mayo de 2019

¿Sabes con qué facilidad se puede lanzar al vacío una piedra en un acantilado?
Sólo tienes que soltar.
Pero no me cosifiques. 
Yo no soy una piedra.

Yo fui todo el puto paisaje.

Nunca saltes a buscarme.

domingo, 19 de mayo de 2019

Dos no se olvidan
si uno quiere.

Y, a veces, quien se ahoga
es aquel que se queda esperando en la orilla 

a que vuelva la marea.

jueves, 9 de mayo de 2019

Te equivocaste de barco.

Saltaste de aquel que se estaba hundiendo. 
Sin saber,
que quizás nos llevaba a naufragar hacia una isla.


Peor ha sido quedarte en mitad del océano 
haciendo círculos en madera firme.

miércoles, 8 de mayo de 2019

Tú eras la montaña rusa,
pero yo la ruleta.


¿Qué daba más vértigo?

miércoles, 24 de abril de 2019

Murano

No sé tocarte sin llegar adentro,
al centro.
No me pidas que me quede en la superficie.
Puede ser que cuando corra a encontrarte,
me dirija hacia el lado opuesto.
Que me esconda en lo más profundo del bosque
y te pida que me busques,
sin decirte dónde estoy.

Nadie se merece eso.
Jugar al escondite.
En cambio,
tengo una brújula
para cuando eres tú la que te vas.

Deberías saberlo.
Tengo un ejército en la puerta
por si algún día pasas la muralla.
Todo un armamento de artillería
por si haces sonar cualquier alarma.
Y se encendiera la luz del miedo.

Puedo replegarme a la velocidad del sonido
y quedarme con mi silencio a solas.
Ya lo sé. 
Una verdadera fortaleza no necesita escoltas.
Pero yo soy ese cristal
que puede romperse sólo con escuchar tu voz.

martes, 9 de abril de 2019

Ella era la pistola
y yo le di una bala.
¿Qué esperaba?

lunes, 1 de abril de 2019

Godzilla

Siempre dejo una puerta abierta. Nunca me comprometo del todo. No sé amar, tampoco olvidar. Siempre estoy en ese punto intermedio -que no en equilibrio-. No sabía que el caos era yo. Pero tu olvido me hizo de terapia, me obligó a la introspección más salvaje, más invasora. Y aún estoy enyesando uno a uno cada vacío de cada bala que dejó tu adiós. 
Aquello que revivías en mí me estaba matando. Dormir a tu lado era acampar en mi zona de confort y yo necesito Siria, ¿no lo comprendes? Crecí entre bombas silenciosas y un campo de minas, ¿cómo iba a quedarme tumbada contigo en el césped a ver pasar la primavera? Intenté deshojar las margaritas para engañar al tiempo. Intenté saltar las estaciones, huir de ti para quedarme contigo. Ya sé que no es fácil de entender, que no soy fácil de entender. 
Te habías metido tan dentro que ya no podía sacarte: me tenías, me tenías calada. Como autodefensa, tiendo a distanciarme de aquello que más necesito, es algo así, como una especie de rebelión del miedo. No supe permitirme ser vulnerable. Decir: "mira, sí, estoy jodida, porque a mí enamorarme me dura siempre, y el olvido, sólo a ratos, así que aquí me tienes, para hacernos el amor o para hacernos daño, pero de una forma u otra, vamos a acabar por los aires..."

domingo, 17 de febrero de 2019

Nunca supe vivir en equilibrio.
Fui feliz hasta el punto
de echar de menos la melancolía.

Se fue para regalarme la tristeza.

martes, 5 de febrero de 2019

Has destruido todos los puentes.
Has dinamitado todos los caminos.
Como una explosión controlada que me hizo saltar por los aires 
-muy lejos de ti-. 
Así nos derribaste.
Como quien tira abajo un edificio 
y no vuelve a mirar atrás.
Ruinas y cenizas.
Y una flor en mitad 
que a veces riego.
Es un mecanismo convulso para que esa parte de mí
no desaparezca del todo.
De que el olvido no me pase por encima.
Sé que algún día todo acabará.
Dejaré de sostener ese muro de carga.
Y tú oirás el estruendo.
Porque el silencio es más fuerte que el ruido.
Entonces, no me echarás de menos.
Ya lo sé.
Pero sí te preguntarás a dónde vuelan ahora mis palabras.

domingo, 3 de febrero de 2019

Te lo he escrito de mil maneras.

Aún te siento a carne viva. Me sublevo y me resisto al olvido: no pasará. Sigo siendo amante de las causas perdidas. Si bajo la espada, si lo dejo ir, te vas a ir. Nos vamos a ir. No puedo olvidarnos. No hay autodestrucción para lo nuestro. ¿Fue real? En el adiós, sólo me dejaste la duda. Ahora, tengo el mar en los labios: el agua salada. Y los tuyos que no besan mis manos. Me fui muy lejos, cientos y cientos de kilómetros. 
Pero aun así, 
tu recuerdo siempre me moja los pies.

domingo, 13 de enero de 2019

Últimamente veo la vida como un precipicio a través
con la certeza férrea de caer en cualquier instante.
Y no va a haber nada al otro lado.
Ni la duda de si entonces, me echarás de menos.

Y no habré vuelto a saber de ti.

sábado, 5 de enero de 2019

Arrecife

Te llamaría, cielo o te llamaría cielo.
Pero siempre tengo los pies en la tierra, aunque haya noches que me dé por volar. Por eso, siempre supe que lo nuestro acabaría, o que al final, yo, acabaría con lo nuestro.
No sé pensar dos veces: pienso demasiadas. No sé hacer las cosas bien: las deshago. Pero tú también me hiciste ruinas, ceniza de mis labios. 
Estoy segura que es poética, pero no sé si es justicia que me dejaras cargar con toda la culpa, con un silencio sentenciador. Con un gatillo silenciado. Yo, en cambio, te dejé el amor como testigo: firme, de pie, recto, contra inviernos y mareas. Sin doblegarse. Todas las palabras que no te dije, eran verdad. Todos los besos que no te di en público, fueron versos en privado. Nadie supo que el brillo en la mirada llevaba tu nombre, pero todos saben que eres la chica de la herida.

Algún día, te dejaré marchar, porque ya no puedo seguir haciéndome esto, no puedo llenarme los pies de cemento y tirarme al agua fingiendo que sólo es un charco y no todo el océano.