domingo, 12 de junio de 2022

He prostituido la escritura

He prostituido la escritura.


Desde que te fuiste, 

desde que pienso que quizás me lees.

Estoy condicionada.

He instrumentalizado cada palabra

hasta venderme.

Por si así volvías.

Y me he rebelado conmigo misma por jugar con las metáforas. Por usarlas y tirarlas. Por no llamarlas después.


Pese a ello, hubo un par de escritos genuinos. Te lo prometo.

De esos que se escriben cuando algo te golpea por dentro, cuando algo te desgarra -casi siempre una canción-.

Un par sólo de los que me enorgullezco.

Por los que, a veces, sí. 

Vale la pena quedarme horas releyéndome sin dormir.


Dos o tres que merecías leer entre líneas.

Pero...

¿Y si sí me leíste?

¿Y si después de haberme roto aquellas noches, aun así, no te removió nada ni una sola vez?



Tengo un olvido selectivo y una memoria destructiva.

lunes, 21 de marzo de 2022

Nadie va a pensar en ti mejor que yo

 Ojalá me escribieras: "h-ola",

y vernos frente al mar.

domingo, 6 de marzo de 2022

Films & feels

Estoy llena de imágenes de películas, de canciones y frases de libros. Y fotogramas, y ritmos, y samples, y palabras icónicas. Y paletas de colores, y planos, y poemas y notas. Y gestos y silencios. Y texturas y formas. Y suspiros. Joder. Estoy llena de suspiros. Y vacío. Sobre todo, de vacío. Que intento llenar con las historias que han escrito, han grabado, han pintado, han ideado, otras personas para poder decirle al mundo que ellos también, están llenos de suspiros. Y de vacíos. Y que todas esas formas de expresión son vehículos, motores, con las que intentan paliarlo. Y yo los veo, y los leo, y los escucho para poder sentir algo. Porque descifro sus motivaciones y me conmueven y me remueven algo por dentro. Porque todas esas historias están llenas de las emociones que fuera no encuentro.

sábado, 22 de enero de 2022

Bajo el volcán

No sé la razón. Qué quieres decirme o qué quiero decirte cuando te apareces en mis sueños. Ya (casi) no te recordaba. Pero vuelves a caer como una tormenta de verano. Y yo estoy en mitad de la carretera con un paraguas a medio deshacer esperando no mojarme. Tres noches consecutivas. Tres noches intentando salvarte de no sé qué catástrofes o, al menos, de quedarme contigo en ellas, bajo el volcán. Y la única catástrofe es que aquella vez no pude salvarte, ni tú a mí. Pero resultó que el amor no era, ni es eso. "No podría soportar perderte una segunda vez". Quizás los sueños son el escaparate del alma, donde me tiro verdades como piedras como si fuese arena en los ojos. Y menos mal que no volviste, porque sí, una vez sí, pero dos, no lo hubiera soportado.