jueves, 2 de abril de 2020

The Scientist

Cada noche que sueño contigo, el día me dura tres otoños. 
Entonces, cometo un crimen. Entro en bucle y no hay quien me pare. 
Y me hago la guerra por no poder hacerte el amor. 
¿Sabes? Siempre he tenido las manos rotas: rompo todo lo que toco.  Por eso dejé de tocarte. Porque pensaba que si me quedaba muy quieta podría engañarme a mí misma: romper la ley, deshacer lo escrito. 
Hay veces que me siento como si estuviera atrapada dentro de un coche que corre muy deprisa y no soy yo la que conduce. Sé que va a llegar la pared, pero no sé cuándo. Y no puedo frenarlo.

Yo creé la pared entre nosotras para que no te estrellaras conmigo.
Ojalá lo sepas.