miércoles, 24 de abril de 2019

Murano

No sé tocarte sin llegar adentro,
al centro.
No me pidas que me quede en la superficie.
Puede ser que cuando corra a encontrarte,
me dirija hacia el lado opuesto.
Que me esconda en lo más profundo del bosque
y te pida que me busques,
sin decirte dónde estoy.

Nadie se merece eso.
Jugar al escondite.
En cambio,
tengo una brújula
para cuando eres tú la que te vas.

Deberías saberlo.
Tengo un ejército en la puerta
por si algún día pasas la muralla.
Todo un armamento de artillería
por si haces sonar cualquier alarma.
Y se encendiera la luz del miedo.

Puedo replegarme a la velocidad del sonido
y quedarme con mi silencio a solas.
Ya lo sé. 
Una verdadera fortaleza no necesita escoltas.
Pero yo soy ese cristal
que puede romperse sólo con escuchar tu voz.

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