"Es como si te conociera de toda la vida", así resumes eso que me has hecho en un par de días. Has sido un relámpago, silencioso, iluminador. No podría haberte visto venir. Y en cambio, ahora parece que todo eran señales. Te he encontrado en el lugar más lejano, más remoto: justo aquí mismo. Yo, que ya estaba dando la batalla por vencida, que no te esperaba, ni lo esperaba. Que pensaba que nunca volvería a sucederme. Y llegas tú con tus "sí", y me haces entender porqué con otras no. Y sustituyes las excusas por valentía, el miedo por ganas, la ansiedad por adrenalina. Has venido a mi cuarto para cambiar las cosas de sitio: la soledad para los libros, la tristeza a un cajón. Joder. No lo sabrás, porque no te lo voy a decir, porque no te lo voy a leer. Pero menuda euforia, menuda utopía. No es que no me lo crea, es que es increíble. La búsqueda llevaba tu nombre. La comodidad está entre tus brazos. La belleza de nuestra rareza. No tengo nada que perder, me da igual cuánto dure, no es que vayas a dejar huella, es que ya has formado un cráter.
No hay comentarios:
Publicar un comentario