domingo, 19 de marzo de 2017

T

Los amantes son esos que se dicen cosas al oído, secretos bajitos en un lenguaje que nadie más conoce. Tienen su propio universo, lleno de cosas de dos. Ahí cabe todo: chistes malos,
gestos, besos, canciones... Un cajón de sastre infinito repleto de sueños, de promesas, de futuro.
Pero el futuro no es seguro: quién sabe, quizás, tal vez, ojalá. Pero tenemos este presente, presentísimo. Y eso es un regalo.
Cuando miro al otro lado de la cama, al otro lado de tus brazos, al fondo de tus ojos, y me sonríen, lo sé. Cuando entendemos estas rarezas tan raras que nos caracterizan, entonces: ¡qué importa si no somos como el resto del mundo, si no somos normales... Somos como nosotras! Y eso es mejor que todo lo que esperaba. 

Eres mejor que todo lo que esperaba.

Estoy en un equilibrio tan armónico que tengo la seguridad de ser capaz de todo lo que me proponga, no importa si estás al otro lado de la cama o al otro lado del teléfono, siempre estás a mi lado.
Siempre estás dentro,
en el centro.

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