martes, 30 de agosto de 2016

Pero tú sí

Te quiero para ahora,
y para todos los mañanas.
-Para despertar contigo cada una-.
Tú que has hecho cenizas mis cien años de soledad.
Que has borrado de un plumazo todos los desplantes,
todos los dolores,
todas las desilusiones de un cuarto de siglo en seis meses.
En menos de seis meses.
Que me has desalienado.
"Todos mis futuros son contigo",
todos mis sueños tienen tu nombre.
No quiero prometerte nada más,
ya te prometí lo importante.
Cada vez que te vas,
te llevas el verano,
y se adueña Alaska de mi cuarto.
Y no es un juego de palabras,
es una verdad como un castillo.
Quiero decir,
tú y yo tenemos un fuerte allá donde vayamos,
construido entre nuestras manos y nuestros labios,
cosido con un hilo que se alarga en la distancia,
pero no se acaba.
Ya sabes que tengo cuerda para rato.
Tus palabras antes de dormirnos
calan como llamas
en un corazón acostumbrado al frío y las goteras.
Un corazón de colador que has ido suturando.
Ya no hay balazos, sólo tu regazo.
Lo mejor ya ha venido,
y se ha quedado.

Voy a cuidarte tanto que nunca querrás irte.
Porque sé que habrá poetisas que quieran escribirte,
pintoras que quieran dibujarte con las manos,
almas solitarias -como quien yo era-
que quieran apagar la soledad con la luz de tus ojos.
Y no las culpo,
yo también te robé,
conozco la vertiginosa atracción que puedas provocar.
Y sé que no siempre será tan fácil
como cuando estamos juntas
y la magia fluye y sonamos en la misma nota,
y nos movemos en el mismo espacio-tiempo.
Y parece que tu risa hace el compás a la mía.
Y nuestros cuerpos componen un puzzle
del caos de los mil pedazos que éramos
formando Casiopea.

Y también sé bien que a veces soy difícil de llevar,
que pagas platos que no has roto.
Que cambio de humor tan rápido que no las ves venir.
Y que sabes que no sé porqué.
Pero me conoces aunque haya cosas que no explique
e historias que no cuente,
y que no te hacen falta oír.

Pero ya había tirado la toalla del ideal imaginario
de conocer a alguien como tú,
pero por alguna extraña razón existes,
y no existes para mí, pero estás conmigo.
Y he bajado la guardia, todas las barreras,
y todo lo que soy es tuyo.
Mía y tuya,
más tuya que mía,
porque sin ti sería,
pero no yo.

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