Me paso las noches en vela
pisando los cráteres de su luna.
No soy la primera, tampoco la última.
Pero la miro mientras duerme con mi ropa,
luego siento su aliento en la nuca
y el tiempo se desboca...
No es sólo un truco de magia.
No somos sólo una más.
No son sólo luces de feria
que se apagarán con el alba.
Ella sabe de volar, de metáforas,
de hablar con los ojos a altas horas.
De estar a solas, de electricidad.
Me dijo: "algún día será...",
pero sonaba tan lejano,
que tuve que frenarla en el presente
para hacernos levitar con las manos
y evitar la gravedad.
Siento la inercia de dejarse llevar
y parece fácil,
cuando te rodea con sus brazos,
con lazos sutiles.
Entonces, el silencio no es fútil
y sus besos calan como balines de fusiles...
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