Quiero dejar de contar los días
para contar tus pestañas,
para contarte sueños.
Si la distancia entre las estrellas
se mide en tiempo,
yo te tengo a segundos luz de mis labios.
A décimas de callarme con los tuyos,
a centímetros que se acortan por la inercia
de la gravedad de dos cuerpos que se atraen.
Tu boca parece una cuerda de tender
donde colgar mis poemas mojados al sol.
Deberías estar aquí donde puedo mirarte desde todos los ángulos,
donde no tengo que pensarte
porque ya estás en todos los rincones de Granada,
especialmente, en los que aún no te he llevado.
Ahora todos los caminos llevan a la Alhambra,
y todos los versos que todavía no he escrito llevan tu nombre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario