Los pies fríos, el suelo congelado.
El cerebro hastío.
Los párpados pesados.
El alma se desarma.
La sola soledad acompañada
por el olor a café a las 8 de la mañana.
Descafeinado, sin energía, sin ganas.
¿Para qué levantarnos tan temprano de la cama?
El silencio sepulcral lo rompe la cuchara,
sonido metal de casquillos de bala.
La tele letal nos avala.
No deberíamos despertar con tragedias inhumanas.
Los rituales matutinos,
la rutina cotidiana,
no nos salvan de la muerte.
Esta vida tan mundana.
Bañera pálida,
el agua tibia, la sensación polar.
A mí se me antoja mortal, a ti normal.
¿Con este protocolo planeado... Cómo vamos a volar?
Realidad de plástico catastrófica,
nos inmola, nos tala, nos aliena.
Realidad de plástico catastrófica,
nos inmola, nos tala, nos aliena.
Escribir líneas me salva de gravitar en vuestra órbita.
Y eso es todo lo que necesito, es todo lo que merece la pena.
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