Ni huir es sobrevivir, ni mirar hacia otro lado es olvidar. Las olas van a seguir llegando a la orilla aunque tú no bajes a la playa, el sonido del mar sigue vivo en la caracola, pese a que alguien se la llevara. No sé si me entiendes. No hay piedra, ni asfalto que impida que la naturaleza se abra paso, que el río siga su curso. Escucharás La bohéme de Aznavour y sabrás que hablará de mí. Voy a estar en todas las canciones del adiós, en todas las películas de historias inacabadas. En la melancolía y en la nostalgia, en la belleza de la tristeza. Sé que creé conexiones y asociaciones, carreteras mentales hacia lugares recónditos de ti, y cuando quieras viajar hacia dentro y sentirte de esa forma, te llevarán a mí.
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