domingo, 22 de octubre de 2017

Caos

Como Murakami, yo tampoco soy la misma después de salir de su tormenta, después de haberle bailado el agua, de hacer llover bajo sus sábanas -sí, entre sus piernas-. Le incendié mi pecho y me he quedado como Galicia, llena de cenizas y de ruinas. 

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