En una época de capitalismo le entregué mi amor en afectivo. Al principio me lo valoró a la alza, después a la baja; la poetisa sin trabajo. Dejé de especular, le di todo, perdí mis intereses. Cayeron mis acciones. Firmé nuestro futuro, me avalé con el corazón hipotecado. Llegó el crack... Lo aboló. Quebró la banca de los abrazos, me arruiné de por vida. Dijo que ya no le beneficiaba, que todo su "yo" pasó a privatizarse, que no me rescataba. Pero es públicamente visible mi deuda con su causa...
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