Tarde entendí que su amor era agua;
y yo siempre tenía sed.
¿Pero cómo beber,
sino sólo cuando se abre paso
hacía mi boca muda, sumisa?
Cómo sostenerle entre mis manos,
si se escabulle,
fluyendo entre sí,
sin dueño ni presa,
solamente libre...
Así, en su forma emana,
tendiendo a expandirse,
se coló entre las finas grietas
de mi corazón, llenándolo,
inundándolo.
Y no suficiente,
pasó hasta mi sangre,
corriendo a su antojo por mis venas,
haciéndose parte de mí.
Invadiéndome.
Sin poder desapegármelo,
sin tener cómo retenerle.
A sensibilidade remanescente em teu coração, euilibra a poesia floreada por teu encanto. Estás do outro lado do mundo, muito além deste Brasil de mil mundos. Gostas do que gosto caprina como eu, subimos as mais altas montanhas ou descemos ás profundezas del inferno. Mas nossos corações são eternos, livres enquanto a poesia durar...
ResponderEliminar(veja os meus textos no blog)
beijo colega...